
Cuando se especifica una carpintería de aluminio y vidrio, casi siempre aparece la misma pregunta: ¿templado o laminado? La respuesta corta es que no compiten: resuelven problemas distintos, y en muchos vanos se usan los dos.
Qué hace cada tratamiento
El vidrio templado se calienta y enfría de forma controlada. El resultado es un vidrio de mayor rigidez que, si llega a romperse, se fragmenta en piezas pequeñas de baja peligrosidad. Es el tratamiento que más recomendamos en vanos a medida.
El vidrio laminado une dos o más capas de vidrio con un interlayer entre ellas. Su gran propiedad es la cohesión: si el paño se rompe, las capas siguen unidas y el paño mantiene su posición.
Cuándo elegir templado
- Ventanas de vivienda y oficina.
- Mamparas donde se quiere el máximo de vidrio visible.
- Aplicaciones donde el principal riesgo es la rotura misma.
Cuándo elegir laminado
- Puertas: el paño debe mantener cohesión bajo uso diario e impacto.
- Barandas de balcones y escaleras.
- Mamparas de alto tránsito.
- Vanos sobre los que hay circulación de personas.
Combinarlos
En muchos proyectos se combina ambos tratamientos (vidrio templado laminado): la rigidez del templado con la cohesión del laminado. Para barandas y fachadas es la opción que más especificamos.
Lo que no está en esta nota
Espesores, configuraciones y espaciamientos dependen de medidas, ubicación y uso. Esos datos los definimos en la especificación técnica de cada proyecto, no con reglas generales.
¿Querés aplicar esto a tu proyecto?
Conversemos sobre tu caso: te ayudamos a elegir el sistema y el vidrio adecuados antes de licitar o comprar.
¿Lo llevamos a tu proyecto?
De la lectura a la especificación
Si esto aplica a lo que estás construyendo o remodelando, cuéntanos el caso: lo resolvemos con una asesoría técnica.


